Todos los días nos vemos sometidos a un sinfín de situaciones que ponen a prueba nuestra capacidad de respuesta. Demandas, exigencias y responsabilidades, sin olvidar los conflictos personales, son todos estímulos cuyas consecuencias negativas se manifiestan cuando las personas sienten que no pueden hacer frente a todas ellas y sienten amenazado su propio bienestar.