¿Querer es poder?
Claro que sí, lo que sucede es que no nos detenemos a analizar por qué ese “poder” se nos escapa entre las manos sin que nos demos cuenta, y nos quedamos sin hacer. Entonces, nos enojamos con nosotros mismos, nos auto juzgamos porque “sabiendo” que querer es poder, llegamos a una conclusión muy pobre sobre nuestro Ser: “¿Cómo puede ser que yo no pueda?” “¡Soy un “desastre”!”